Herramientas ciudadanas: cuadros de mando para la ciudadanía

Mucho se ha hablado dentro del sector de las ciudades inteligentes, de las plataformas de gestión urbanas, el big data y los cuadros de mando que éstas generan, como los nuevos instrumentos de toma de decisiones para los gestores urbanos. Una especie de traductores de bits y algoritmos proveniente de sensores, indicadores o GIS, que transforman esos datos en información ordenada, comprensible y preparada para ser utilizada.

Pero los cuadros de mando en concreto, tienen una utilidad añadida que todavía está por explotar en la mayoría de ciudades. Una vez se dispone de indicadores de medición que la plataforma de ciudad inteligente puede procesar y devolver en forma de información, es fácil dar el paso de ofrecer esos mismos datos y visualizaciones a la ciudadanía, siempre respetando la Ley de Protección de Datos. El arte de saber valorar qué dato mostrar, la relación entre los datos y la capacidad de éstos de formar una opinión solvente del comportamiento de una ciudad y su gobierno, es la clave que diferencia un buen cuadro de mando ciudadano del resto.

Éstos se presentan como visualizaciones de datos, mayoritariamente en tiempo real, que muestran datos en forma de gráficas, mapas o tablas, con el fin de que el usuario conozca aspectos clave del funcionamiento de su ciudad, de una manera ágil y desde un solo punto de acceso. Si el objetivo se cumple, se trata de empoderar al ciudadano para aportarle herramientas con las que tomar conciencia de la ciudad en la que vive, la gestión de su gobierno y fomentar la participación ciudadana. Es importante vincular esta herramienta con los mecanismos de participación e información ciudadana, para que la ciudadanía acceda a todos os recursos disponibles y que utilice el 100% de su potencialidad; que le sirva para participar, facilitarle el acceso a apps municipales, catálogos de datos abiertos, geoportales, etc. Solo así se consigue tener ciudadanos y ciudadanas “inteligentes”, críticos con las decisiones de su gobierno, que aportan valor proponiendo cambios o poniendo el foco de atención en problemas a resolver. Y es que los cuadros de mando ciudadanos, son una de las herramientas principales de vigilancia y control de los habitantes a sus gobernantes.

En este mes, el Ayuntamiento de València ha presentado la web València al Minut (descrita al final), por lo que aprovecharé para reflexionar y repasar otras iniciativas similares a nivel internacional y conocer la realidad de este tipo de proyectos en desarrollo.

Para ello, a continuación he buscado varios ejemplos de ciudades con cuadros de mando ciudadanos para repasar la información que ofrecen, cómo la clasifican o cómo presentan los datos y poderlas comparar entre sí.

Reino Unido

Comenzaré el repaso internacional por el Reino Unido, país con distintos ejemplos de urbes inteligentes, a la cabeza, su capital, Londres. La iniciativa lanzada en 2012 de la University College of London, presenta cuadros de mando ciudadanos de Birmingham, Brighton, Cardiff, Edinburgo, Glasgow, Leeds, Londres y Manchester, en la web http://citydashboard.org.

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Datos de Londres del London School of Economics.

Tomando el ejemplo de Londres, las visualizaciones no son muy atractivas, pero cumplen su función; destacando quizás el dato de demanda energética del Reino Unido o la medición de la felicidad, proveniente de la aplicación móvil de la London School of Economics. Otro añadido que no está mal, es la indicación de los segundos o minutos de actualización del dato que aparece en cada cuadro.

También de UK es la siguiente propuesta sobre visualización de datos, aunque en esta ocasión no proviene de datos gestionados por la ciudad, sino de una encuesta online que lleva a cabo la fundación Knowle West Media Centre de Bristol, entidad dedicada al arte como fin social, y que con la iniciativa Data Patch Work, pretende acercar la información de la ciudad de Bristol de una forma amena y divertida, ofreciendo mediante dibujos animados, información sobre la opinión ciudadana en seguridad, trabajo, alimentación saludable o vivienda.

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Data Patch Work, Bristol.

Vamos ahora a Leeds, pero esta vez de la mano de desarrolladores. A través de desarrollos de GitHub, consiguen visualizaciones personalizables, fácilmente intercambiables y permite crear diferentes canvas. Estas soluciones creadas por los desarrolladores funcionan bien porque los desarrolladores al final son ciudadanos, y porque a su vez fomenta el uso de datos abiertos y de contribuciones innovadoras a la ciudad. A resaltar que Leeds es la ciudad fundadora de Data Mill North, una de las fuentes de datos abiertos mayores de UK, de carácter regional.

Cuadros de mando que resultarían de mucho interés, pero que actualmente se encuentran fuera de uso, son los de Glasgow o ya en Holanda, Amsterdam. Sendos proyectos fueron anunciados en 2014, pero por la razón que sea, no siguen en activo, aunque dejan entrever proyectos con mucho potencial y un diseño que apetece descubrir.

Estados Unidos

Pasamos a los Estados Unidos de la mano de Boston, para seguir viendo casos incompletos. El equipo de alcaldía, publica un cuadro de mando con datos sobre el número de reparaciones que realizan los operarios municipales o sobre seguridad ciudadana; en mi opinión, información insuficiente para hacerse una idea de cómo funciona una ciudad, ya que no aporta datos que proporcionen una visión global de cumplimiento de objetivos sostenibles, o de eficacia en el desempeño de los servicios urbanos. Es bastante obvio que se trata de información que interesa mostrar, pero que no ayuda al ciudadano a formarse una idea de si el proyecto sirve para que sus habitantes sepan si viven en una ciudad con calidad de vida o no.

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Mayor’s Dashboards, Boston.

Un ejemplo que cumple ampliamente con el objetivo, pero no con la usabilidad, es el de Dublín. En su web complementan incluso sus datos de ciudad con datos de fuentes abiertas externas, que le dan más empaque al proyecto y dejan ver que hay una intención de servicio útil al ciudadano. Sin embargo, la información aparece disgregada, por lo que para consultarla el usuario tiene que hacer clic varias veces, y volver otras tantas, para consultar diferentes datos, no pudiéndose ver de un solo vistazo o con un menú web fijo.

Canadá

Viajamos ahora a Canadá, para ver dos ejemplos; el primero el de Calgary, donde indicador y dataset de datos abiertos están vinculados; y Edmonton, una ciudad mediana cercana a Calgary, con una propuesta de 2012, muy sencilla a la que no le faltan indicadores: Citizen Dashboard: City by the Numbers. Indican hasta el plan estratégico o regulación relacionada con el indicador seleccionado, además de una descripción muy completa del mismo. Queda claro porqué Edmonton ha sido declarada la ciudad canadiense más abierta por segunda vez, ha recibido elogios por sus datos abiertos y el respaldo del resto del sector público.

¿Y en España, que hay?

La experiencia de València, que recientemente ha puesto en abierto su cuadro de ciudadanía denominado València al Minut, es la que ha motivado mi interés en escribir esta entrada de blog.

València ha avanzado mucho en poco tiempo. Desde que en el año 2012 se empezó a gestar la Estrategia de Ciudad Inteligente (vlci.inndeavalencia.com), el avance ha sido notable. Tras concretar las necesidades de los principales servicios municipales del consistorio y plantear una estrategia transversal, se acordó dotar a la Estrategia de proyectos que respondieran a las necesidades de cada servicio, siendo el principal proyecto el de Plataforma de Ciudad Inteligente; una herramienta de gestión de ciudad a través de indicadores, estándares abiertos, almacenaje en la nube o datos abiertos. Tras este proyecto, todavía en implantación, vinieron de manera seguida AppValència, el portal de Gobierno Abierto, el Geoportal o València al Minut, todos ellos herramientas digitales para la ciudadanía, que responden en muchos casos a peticiones de información de las juntas municipales, que solicitaban conocer el dato de los impuestos pagaba cada barrio, inversiones, recursos…

 

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València al Minut.

Otro ejemplo interesante es el de la Universidad Politécnica de Madrid, que dentro de su proyecto Madrid Smart CEI Moncloa, pone a disposición de alumnos y profesorado, un cuadro de mando, para ver la actividad en cada edificio, un mapa wifi o el consumo eléctrico, siendo otro de los proyectos sobre ciencia aplicada a la ciudad o city science.

No he recuperado más buenas prácticas a nivel nacional de cuadros de mando públicos, lo cual no quiere decir que no los haya, pero esta ha sido mi experiencia al recopilarlos.

Conclusiones, ¿qué hemos aprendido?

De este repaso se extrae que es importante que el dato vaya acompañado por el objetivo estratégico a alcanzar, una descripción clara en un lenguaje comprensible, que es conveniente incluir el método empleado de recolección de los datos, y el órgano responsable de los mismos, así como su frecuencia de actualización. Todos estos complementos no son en vano; más bien son los que aportan seriedad al dato y comprensión por parte de cualquier lector. Y que nunca hay que olvidar que el ciudadano y la ciudadana merecen información de valor para poder saber lo que pasa en su ciudad y participar de la acción de gobierno; porque un ciudadano informado, es un ciudadano smart 🙂

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Herramienta de accesibilidad “Inclusite”

Inclusite es una de las herramientas de accesibilidad y usabilidad más completas del mercado. No requiere de instalación, porque funciona en la nube. Como explican en su web, los usuarios de las webs que incorporan este sistema, pueden “escuchar la web, navegar hablando, acceder a contenido multimedia con el teclado, o rellenar formularios a golpe de soplido“. Pensado para todo tipo de discapacidades o para personas mayores con dificultades propias de la edad. No implica modificaciones en la web de origen y la información fluye en tiempo real.

   

La firma valenciana CSD es la responsable de esta herramienta innovadora que ya cuenta con importantes clientes. Administraciones municipales como el Ayuntamiento de Valencia y el de Santander o la Diputación de Málaga ya cuentan con este sistema, universidades como la de Granada, así como periódicos online como Clarín o 20minutos.